Protección Civil

Denuncian vecinos fiestas en bar clandestino de Cuernavaca

Vecinos de la Colonia Miguel Hidalgo de Cuernavaca denunciaron la operación de un bar clandestino en el que cada fin de semana se realizan fiestas en las que participan decenas de jóvenes e incluso menores de edad.

El presunto bar clandestino se ubica en la Calle Francisco Leyva, entre los domicilios marcados con los números 151 y 155, cerca de la Avenida Palmira.

A través de oficios, los vecinos de ese inmueble han denunciado ante autoridades municipales y estatales el funcionamiento del bar clandestino y los problemas que les genera, entre ellos ruido en exceso e inseguridad.

En uno de los documentos, en poder de este medio, los vecinos informan que “desde hace varios meses se han presentado situaciones complicadas plagadas de conductas sospechosas y peligrosas, ya que los propietarios, poseedores o usuarios de dicho inmueble, a quien desconocemos, realizan fiestas y reuniones constantemente, pudiendo ser cualquier día de la semana y en especial fines de semana.

“Fiestas y reuniones que comienzan con una gran afluencia de mujeres y hombres, quienes en su mayoría se aprecia que posiblemente sean menores de edad”, se lee en el oficio dirigido a la Subsecretaría de Protección Civil municipal.

De acuerdo con los vecinos, quienes pidieron no revelar sus identidades por temor a represalias, las fiestas inician, desde hace casi dos años, con música a todo volumen, percibido en una gran parte de la Colonia, acompañada de gritos, palabras altisonantes y riñas.

“Los decibeles del ruido son tan altos que no es posible siquiera ver la televisión o mantener un diálogo en el interior de los domicilios de alrededor.

“Aunado a lo anterior, constantemente se escuchan discusiones, agresiones por peleas que suceden dentro y fuera del inmueble, desconociendo hasta dónde podrían llegar, pues tenemos el temor fundado de que una discusión suba de nivel y se agredan con armas de fuego, temiendo por la integridad de nuestras familias ante toda esta situación”, expresaron.

Las fiestas clandestinas, peleas y ruido excesivo ha sido reportadas de manera constante al número de emergencias 911.

De acuerdo con los vecinos, policías arriban al lugar tras las denuncias, sin embargo luego de dialogar con las personas que se encuentran a cargo de las fiestas, los uniformados se retiran y las fiestas continúan, por lo que temen que además se trate de un caso de influyentismo.

Personas que han participado en la fiestas han informado a los vecinos de forma anónima que en el lugar además de bebidas alcohólicas se consumen drogas.

El 22 de agosto del año pasado, en plena crisis de salud provocada por la pandemia de Covid-19, se llevó a cabo una fiesta multitudinaria que provocó afectaciones a los vecinos de la colonia.

Ruido incontrolable, afluencia de un gran número de jóvenes cuyos autos fueron estacionados sobre las banquetas, en sentido contrario y obstruyendo los accesos de algunos domicilios

“Llamamos a las autoridades, quienes acudieron y ante el descontrol que había, decidieron llamar a la Subsecretaría de Protección Civil, quien procedió a colocar sellos de suspensión, pero al retirarse continuó la fiesta con el volumen un poco más bajo.

“El 23 de agosto nos percatamos que los sellos fueron retirados de manera unilateral”, denunciaron.

En una visita realizada a la zona se pudo observar el 29 de mayo de este año la realización de una fiesta en el inmueble señalado por los vecinos.

Esa noche la fiesta fue denunciada a las autoridades policiacas, sin embargo, dos horas después de la denuncia acudió una patrulla que solo circuló sobre la Calle Leyva, frente al domicilio donde se desarrollaba la fiesta, sin intervenir.

El pasado fin de semana, pese a la Ley Seca establecida en el marco de la jornada electoral, se llevó a cabo otra fiesta que concluyó a las 5:00 de la mañana.

En esa ocasión policías arribaron al lugar y desde una de las patrullas pidieron a los jóvenes bajar el volumen de la música pues de lo contrario solicitarían la intervención de la Subsecretaría de Protección Civil.

El volumen fue bajado, pero a las 2:00 de la mañana la fiesta continúo nuevamente a todo volumen.

Los vecinos hartos de enfrentar esta situación exigieron la intervención de las autoridades de forma contundente para impedir la realización de fiestas en el bar clandestino.

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