Divide operación de Termoeléctrica a pueblo de Huexca.

La operación de la Central Termoeléctrica de Ciclo Combinado que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) construyó en la comunidad de Huexca, Yecapixtla, mantiene dividida la opinión de sus habitantes.

Mientras que para unos la puesta en marcha de esta planta sólo traerá daños ambientales y enfermedades y los pobladores de Huexca y comunidades aledañas, para otros las consecuencias serán beneficios como la generación de empleos y desarrollo económico en la región.

Ana Gabriela Jiménez Morales es una de las mujeres que están a favor de que la Central Termoeléctrica inicie sus operaciones a la brevedad.

“Traería progreso a la comunidad, traería empleos y bueno, bastantes beneficios”, dijo.

La habitante de Huexca asegura conocer los beneficios y perjuicios provocados por la planta.

“La verdad, en mi palabra, es algo bueno para el pueblo. Estamos al tanto de los pros y los contras y todo lo que puede ocasionar”, expresó.

Incluso durante el proceso de construcción de la Central, añadió, Huexca recibió muchos beneficios.

Sin embargo, asegura, los beneficios terminaron por las protestas de los pobladores que, contrario a ella, se oponen a la operación de la planta.

“Teníamos pavimentación de calles, el centro de salud nos lo iban a componer, iba a ser como un minihospital y las escuelas se trabajó un poco en ellas.

“Muchos beneficios que había para la comunidad se los llevaron a otras comunidades por la gente que se está oponiendo y pues en sí varios beneficios que había para la comunidad”, dijo.

La Central Termoeléctrica de Huexca forma parte del denominado Proyecto Integral Morelos (PIM), el cual fue presentado en julio de 2011 por el entonces director de Proyectos de Inversión Financiada de la Comisión Federal de Electricidad, Eugenio Laris Alanís, al Gobernador Marco Adame Castillo.

El PIM contempla la construcción de dos centrales termoeléctricas con capacidad de más de 622 mega watts.cada una; un gasoducto de 30 pulgadas y 150 kilómetros de longitud, que se conectaría con el gasoducto de Petróleos Mexicanos (PEMEX) que va de Zempoala al centro del País.

“Primero, dos centrales de generación de ciclo combinado de 620 MW cada una y consumen gas natural, que es un energético más limpio, conveniente y económico. Segundo, un ducto para transportar el gas desde los ductos de PEMEX que pasan por los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos con una longitud de 150 kilómetros y un diámetro de 30 pulgadas.

“Tercero, es la línea para interconectar la central con el sistema eléctrico nacional de 20 kilómetros a la subestación de Yautepec y, el cuarto, es un acueducto de 20 pulgadas que va desde el sistema de tratamiento de aguas de la ciudad de Cuautla para que la central pueda operar”, se leía en el comunicado de prensa con el que el gobierno del Marco Adame Castillo informaba sobre el PIM.

La construcción de la primera planta arrancó en el sexenio del perredista Graco Ramírez con el apoyo de la fuerza pública, pues opositores al Proyecto instalaron plantones y bloquearon vialidades para impedir en inicio de los trabajos.

La construcción de la primera planta concluyó el sexenio pasado, e incluso se llevaron a cabo pruebas para verificar su funcionamiento, a pesar de que ni el gasoducto, ni el acueducto han sido concluidos, por lo que la Central no puede todavía operar al 100 por ciento de su capacidad.

Aunque para algunos pobladores el PIM es benéfico, no sólo para la comunidad de Huexca, sino para las comunidades aledañas, para otros los daños ecológicos y a la salud de las personas que viven y trabajan en las inmediaciones de la Central son mayores.

“Por toda la contaminación que viene, de que daña el aire, la tierra y todo, entonces estamos bien en contra y luego está bien cerquita el jardín de niños. Se siente muy feo”, expresó Don Faustino Pérez Rendón, un hombre de la tercera edad, habitante de Huexca, quien no pudo contener el llanto al expresar su oposición a que la

planta inicie operaciones.

“Pues para mí es malo por lo que nos han hecho saber, por la escasez de agua, la contaminación que va a tener, es lo que puedo decir”, dijo Eleuterio Castro, otro habitante de esta comunidad.

Además de los daños ambientales, algunas vecinas aseguran que desde la construcción de la Central aumentaron los delitos, como los asaltos en el transporte público.

“Estoy en contra porque desde que se inició la obra de la termoeléctrica ha habido mucha gente que se integró al pueblo, desconocidos, han asaltado las combis, entra mucha gente extraña y desde ahí está mal porque antes éramos el pueblo unido, nos conocíamos, nos saludábamos y desde que llegó la termoeléctrica son muchos problemas y mucha inseguridad”, contó Araceli Barrios Pérez.

Ante la división de opinión, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la realización de una consulta ciudadana para que la gente decida si se echa a andar o no la termoeléctrica.

El ejercicio se llevará a cabo el 23 y 24 de febrero y será organizado por la Secretaría de Gobernación.

Abarcará municipios de Puebla, Tlaxcala y todos los de Morelos.

Para los opositores al proyecto, el tiempo que el gobierno federal dio para socializar los pros y contras de la termoeléctrica fue muy poco, por lo que incluso activistas interpusieron una queja ante las comisiones de Derechos Humanos nacional y del Estado de Morelos.

“Está muy mal y en las consultas también está muy mal porque ¿cuánto tiempo nos dio? 15 días. Entonces ahí veo que está muy mal”, expresó Don Faustino.

“Pues no podríamos hacer nada, por eso lo están llevando a encuesta, ésa es mi forma de pensar. Está bien que van a hacer eso ya para que si no podemos hacer nada, pues ya qué”, dijo Don Eleuterio.

El proyecto original señalaba que la primera Central Termoeléctrica del PIM iniciaría sus operaciones en septiembre de 2013.

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