Espectáculos

María del Carmen Félix es la única pariente de María Félix que sigue el camino de la actuación

La actriz nacida en Sonora actualmente participa en la serie 'Malverde: el santo patrón', de Telemundo.

Fue en el escenario del Foro La Gruta, ubicado en el Centro Cultural Helénico, donde María del Carmen Félix (Sonora, 1982) sintió la presencia de «las musas» de la actuación: «Una comunión tan fuerte que sucede cuando uno está en el escenario del presente absoluto que es el teatro», recuerda la actriz sobre esa noche interpretando a Hanna en la obra ¿Cuál es la mejor droga para mí?, de la directora Aracelia Guerrero; un episodio que define como «fundamental» en su carrera artística.

Desde entonces, la sobrina nieta de María Félix ha labrado su propio camino en el mundo del espectáculo, pues su principal carta de presentación es su trabajo en el escenario y frente a las cámaras, y no su parentesco con la llamada Doña.

Actualmente, María del Carmen aparece en la serie de Telemundo, Malverde:  el santo patrón, dando vida al coronel Amalio Samán, personaje basado en el Amelio Robles, militar reconocido como la primera persona transgénero en México. Un papel que la hace sentir «emocionada y agradecida».

«Yo no sabía mucho del personaje» – cuenta la actriz a M2 respecto a Jesús Malverde -. «Es curioso, porque a pesar de que soy del norte, en algún momento de mi historia escuché hablar del personaje pero más en la cultura local y urbana; sabía que se volvió un santo de este tipo de personas que le rezan para que les vaya bien en sus negocios. Pero la historia de él, su origen, la ignoraba».

«Ignoraba que había sido creado por una persona yoreme. También que se volvió un Robin Hood para la gente del pueblo donde nació porque tenía el valor de luchar por los pobres, de defenderlos; una especie de bandolero que le quitaba a los ricos hacendados, a los que explotaban al trabajador, al agricultor, para dárselos a los más necesitado», agrega sobre la serie que se estrenó el pasado 28 de septiembre.

Actuar para compartir la libertad

María del Carmen, quien ostenta en su trayectoria producciones internacionales como El desconocido, La Doña, Enemigo íntimo y Zero Zero Zero, en un principio no pensó en dedicarse a la actuación, aunque desde pequeña le gustó interpretar personajes.

«Mi madre tenía este tema de ver las telenovelas, las veía eventualmente con ella y yo jugaba a que las repetía en el espejo. Es muy curioso que veía una escena, me aprendía los diálogos y luego iba a mi cuarto y lograba llorar como las actrices. Recuerdo que mi madre decía: ‘Esta niña está mal, llora viéndose al espejo’. Una cosa muy intuitiva, muy animal, sin una estructura como tal», rememora.

Luego, durante su etapa como estudiante de secundaria, el teatro llegó a su vida a través de un club dirigido por el maestro Adrián Arredondo, pero las pasarelas le llamaron más la atención, al grado que en 2002, con 19 años, se coronó como señorita Sonora y acudió a la Ciudad de México para concursar en el certamen nacional de Nuestra Belleza.

«Regreso a mi tierra y la Compañía teatral del Norte, que dirige el maestro Sergio Galindo, me invita a participar en una obra muy exitosa. Yo en ese entonces había entrado a Administración de Empresas Turísticas, pero del año fui unas 5 veces porque me la llevaba de gira con la compañía», cuenta.

Y mientras pensaba qué quería hacer de su vida, «apareció Jesús Ochoa en mi camino y surgió la oportunidad de irme a vivir a la Ciudad de México para formarme en Casa Azul».

«Tengo la responsabilidad de utilizar mi arte para, quizá, sin pretensión y sin mucho egocentrismo, poder hacer al espectador identificarse. El sentido de la empatía es muy poderoso. Creo que cuando un ser humano puede sentir eso a través de lo que está viviendo, se puede ver ahí reflejado, puede tener un momento de libertad», dice sobre su objetivo como actriz.

Pandemia y el momento de las mujeres

Los tiempos actuales también han incidido en la perspectiva tanto personal como profesional de la actriz. En principio, la pandemia de Covid-19 ha moldeado su entendimiento y valoración de las cosas: «Hasta hace unos días yo la había vivido (la pandemia)de manera muy afortunada; puedo decir que fui de las personas que tuvo la dicha de poderme quedar en casa, de tener los recursos tanto económicos como emocionales para poderme sostener en el encierro.

Lo acabo de vivir yo: hace 2 meses estuve con covid de manera muy noble, si lo puedo decir así, porque sólo tuve algunos problemas de dolor de cuerpo».

«Pero lamentablemente la semana pasada tuve una pérdida muy grande, una hermana que perdió la lucha… Para mí está siendo muy difícil de sostener porque es inesperado, porque uno cree que la pandemia ya no está tan fuerte. Espero que mi experiencia sea un llamado para seguirnos cuidando y que la gente que aún sigue sin vacunarse, lo haga. Es lo único que tenemos en las manos para poder salir adelante», señala.

Además, la crisis de salud a nivel mundial ha permitido que María del Carmen fortalezca su cuestión espiritual: «He tratado de meditar, de conectarme con esta parte de lo no tangible para acrecentar la fe de que vamos a salir de esto en algún momento y salir a la calle con el espíritu más fortalecido».

Con información de Milenio

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