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Triunfa Tatiana Huezo en el Festival de Cannes con película sobre la trata infantil en México

La cinta de Tatiana Huezo es la única película con producción 100 por ciento mexicana en la edición de este año del festival francés.

Tatiana Huezo ya está en el puerto francés, en el festival de cine más importante del mundo. “Estar aquí es un sueño, en medio de grandes directores, de grandes películas ¡Vamos a estrenar en una sala en donde caben mil 100 personas!”, comentó nerviosa a M2 la realizadora.

“Es algo enorme para mi camino. Es el primer paso de esta película, que además es mi primera ficción porque yo vengo del mundo del documental. Me siento privilegiada, orgullosa, satisfecha, muy feliz después de un año enormemente difícil”, agregó la directora que estrenó en 2011 con su documental El lugar más pequeño.

Las película se estrena en la sala Debussy del Palacio de Festivales en una función para la que ya no quedan entradas según la directora.

“Me siento muy orgullosa y con una enorme responsabilidad de representar de alguna manera a nuestras tierras” añadió la cineasta.

Inspirada en la novela Ladydi, de Jennifer Clement, la cinta cuenta una historia de trata infantil, producto de la violencia del crimen organizado en México, que compite por el premio principal de la sección Una cierta mirada.

La cinta surgió como una propuesta de Nicolás Celis, el productor de Roma, quien luego de adquirir los derechos de la novela Ladydi invitó a Tatiana a realizar la adaptación cinematográfica, a su manera y bajo sus condiciones. El resultado fue una película que captó la atención de uno de los festivales de cine más importantes en el mundo.

“No puedo hacer películas si no las genero desde lo más profundo que habita en mí. Cuando el texto llegó a mis manos me emocionó muchísimo, lo devoré en unos días; tiene personajes extraordinarios y eso es lo que quise atrapar del libro, la esencia de estas amigas que son las protagonistas del libro de Jennifer”, dijo Huezo a M2.

Realidad nacional “Por supuesto está también el contexto político y de la amapola, aunque el libro nos ubica en la montaña de Guerrero, busqué las condiciones para que hubiera coherencia, hice una gran investigación sobre la siembra de amapola en México, buscamos el lugar y altura exactos a los que crece, paisajes similares; me tomó un año en encontrar locación”, agregó.

Debido a la violencia que se vive en Guerrero, la producción optó por filmar la mayoría de la historia en la Sierra Gorda de Querétaro, en Neblinas.

La novela narra lo que ocurre con una niña, como cientos, que vive las consecuencias de la violencia generada por el narcotráfico, en un país en el que ser mujer es un acto de supervivencia.

El rodaje tomó nueve semanas, Tatiana invirtió un año buscando a sus protagonistas, una vez que las encontró se unieron en un proceso creativo con Fátima Toledo, la acting coach que estuvo a cargo de los elencos de Ciudad de Dios (Fernando Meirelles) y Vuelven (Issa López).

Fueron tres semanas de preparación psicológica y física. “Es su primera película –explicó Tatiana sobre sus protagonistas infantiles–, además de un entrenamiento físico, hubo una exploración de la vida de estas niñas, son pequeñas que vienen de un contexto rural, de la montaña, en todos esos pueblos de México se sabe de casos de niñas que desaparecen; así que no les era un contexto ajeno”.

Además de su trabajo con Fátima, las niñas tuvieron tres meses para vincularse, “ tiempo para vivir juntas, contarse sus secretos y acostumbrarse a sus nuevas mamás: Mayra Batalla, Eileen Yáñez y Norma Pablo, maravillosas actrices que acompañaron el proceso”, explicó.

Mujeres, no víctimas Noche de fuego no busca victimizar a las mujeres que enfrentan la violencia generada por el crimen organizado en estas regiones del país, al contrario, el empeño está puesto en mostrar a mujeres valientes que toman lo que tienen para defender a su familia, a sus hijas, y es justo la razón por la que Mayra Batalla se interesó por uno de los personajes principales.

“Los personajes no se viven como víctimas; vengo de un origen así y lo que me encantó de cómo lo hizo Tatiana es que la gente sale adelante pese a sus circunstancias, estas mujeres que son como muchas otras en el país sobreviven como sea, no se asumen como víctimas. La película celebra esa valentía de la gente y este impulso por la vida”, dijo Mayra Batalla.

“No niego que hay víctimas reales y que hay que pararlo ya, haciendo películas y protestas, pero me gusta cuando los personajes se responsabilizan de su situación y saben que nadie los va a rescatar y lo hacen solos, eso es lo que quiero resaltar de esta violencia, porque también hay un estigma en el cine y Tatiana demuestra que hay mucha valentía”, agregó la actriz.

Con información de Milenio

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