Seguridad UAEM

Así protege la UAEM a los agresores sexuales que operan en la Máxima Casa de Estudios de Morelos

Yerín Delgado, alumna de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) relató cómo su escuela decidió proteger y darle impunidad a su agresor sexual.

“Hace tres años sufrí agresión sexual por Jesús Miranda. Jesús Miranda actualmente está en octavo grado en el mismo Instituto que yo en la carrera de Letras. Hace tres años metí mi denuncia en la Unidad de Atención a Víctimas (UAV) por violencia y la metí dos meses después de la agresión sexual por este sujeto.

“Hasta la fecha no he tenido una resolución de ello, no me dieron medidas cautelares para que él se alejara de mí; hasta el día de hoy me lo sigo topando y emocionalmente es un impacto muy grande el estar conviviendo con tu agresor, llámese ataques de pánico, llámese ataques de ansiedad, entrar en episodios de depresión”, contó.

Lejos de ayudarla y protegerla, la Universidad decidió, como una medida para mantenerla segura, permitir que su agresor continuará con su rutina académica normal y a ella impedirle el acceso a las instalaciones universitarias en ciertos horarios para que no se topará con quien la violentó.

ÉSTE ES EL TESTIMONIO DE YERÍN

“Lo único que hicieron fue colocarlo en otro edificio, en un edificio a un lado del mío y lo único que se le pidió es que se vaya a cierta hora, la mañana para él es libre, él va en el turno de la mañana, yo en el turno de la tarde, no puedo ir a la institución porque mi agresor está protegido por el director del Instituto; a mí me han tenido que pedir que entre por otra entrada para que no me tome con mi agresor, es una falta de respeto hacia mí, es una falta de consideración hacia mis emociones, hacia mi protección.

“Yo todos los días tengo que venir con miedo, todos los días tengo que ver a mis alrededores, si mi agresor está en la Institución, si se encuentra dentro de la Universidad, es muy frustrante la verdad, a mí se me restringió estar en la parte de la mañana con este argumento de que era para mi protección, sin embargo yo no puedo asistir a conferencias durante la mañana, no puedo asistir a talleres durante la mañana por protección, para no toparme a mi agresor”, explicó.

Pero el día que su agresor debía permanecer en la escuela en el turno vespertino para participar en una actividad académica, Yerín tuvo que dejar de asistir a la escuela.

“Él sigue con su vida académica normal, inclusive hace dos semanas tuvieron un evento de su carrera de Letras en el cual ya eran 2:00 de la tarde, 2:00 de la tarde significa que ya era mi hora de estar en la Universidad, y sin embargo él seguía en el Instituto, desgraciadamente me lo topé, me puse muy mal y me tuve que retirar del Instituto.

“Al otro día se me solicitó que no entrara por esa entrada, que entrara por la otra porque el evento iba a seguir, entonces fue como de ‘ah, bueno, gracias por estar encubriendo a mi agresor, por permitirle estar en esos espacios para su estudio, que probablemente le van a servir’ y yo me tuve que retirar el tiempo que estuvo el evento para no topármelo”, expresó.

Esa decidió fue impuesta, asegura, por el director de su escuela.

La Unidad de Atención a Víctimas de la UAEM, que tuvo conocimiento del caso, no la protegió como víctima.

“Lo único que hicieron (en la UAV) fue revictimizarme, cada vez que iba me pedían que les dijera lo que había sucedido, es muy desgastante estar repitiendo lo que te sucedió una y otra vez, es muy desgastante emocionalmente, y lo más preocupante es que la Unidad de Atención a Víctimas combina los casos, es decir, yo iba por mi caso y me daban otros datos que eran completamente ajenos a mí y se disculpaban diciendo ‘ay, perdón, nos confundimos, este no era tu caso’.

“Desgraciadamente yo me enteré de casos de otras morras por culpa de ellos, es una falta de profesionalismo, les falta perspectiva de género y están ejerciendo una violencia brutal porque nosotras ya al sufrir agresión lo que queremos es protección y por lo menos sentirnos seguras en nuestro espacio universitario, pero no se puede”, dijo.

El de Yerín es otro caso de violencia sexual que permanece impune en la UAEM.

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