La historia del manejo de los residuos sólidos en la capital del Estado de Morelos está plagada de conflictos y corrupción. En consecuencia, la ciudad de Cuernavaca ha sufrido varias ocasiones en las que, como consecuencia de una incorrecta gestión, los residuos sólidos han terminado vertidos en sus calles y avenidas.
Nunca olvidemos que, en el año 2006, Cuernavaca sufrió una emergencia sanitaria que duró dos semanas por la acumulación de 8 mil toneladas de residuos sólidos en sus calles.
El problema de la ubicación final de los residuos es un gran problema que el municipio no ha logrado resolver.
Recordemos que, hace casi dos décadas, ocurrió el conflicto por el relleno sanitario de Loma de Mejía, aquél en el cual un cuestionado grupo de académicos de la UAEM, aprobó una manifestación de impacto ambiental que sostenía que dicho lugar cumplía con las condiciones necesarias (la impermeabilidad del suelo, entre otras) para establecer un relleno sanitario, lo cual ocasionó una reacción en contra de cerca de 400 científicos que, a convocatoria del Dr. José Sarukhán Kermez, la rechazaron públicamente y, conminaron al gobierno estatal a cerrar dicho relleno sanitario.
Las razones de los opositores a la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía (ubicado en el Glacis de Buenavista, una región llena de barrancas y cuerpos de agua) eran simples: después de una visita al sitio, observaron que el terreno no solo no era impermeable, sino que contaba con varios arroyuelos en su seno y con cuerpos de agua en sus costados (las barrancas Tilapeña y Colorada).
La presencia de tales cuerpos de agua representa, lo sabemos bien, un grave riesgo para los habitantes de las regiones aguas abajo, pues cuando las fugas de lixiviados (que se producen en cualquier relleno sanitario) aparecen, se contamina de manera muy importante el acuífero del cual se surten los pozos.
A pesar de ello, y como un acto más de corrupción por parte de la CEAMA, el relleno sanitario de Loma de Mejía inició operaciones en diciembre del 2008 y comenzaron a depositarse, diariamente, 650 toneladas de residuos urbanos de Cuernavaca más otras 100 toneladas de las industrias y comercios aledaños.
Esto, sumado a la infraestructura carretera que se construyó en el sitio que causó y sigue causando problemas de contaminación (kilómetros de pavimento se desbarrancaron). Pero las críticas continuaron y la sociedad civil exigió el cierre del lugar.
A consecuencia de ello, en agosto de 2010 la empresa Promotora Ambiental S. A. (PASA), la encargada de recolectar los residuos y operar el relleno sanitario, dejó de prestar sus servicios y se cerró el relleno sanitario (no sin que PASA iniciase un juicio para exigir se cumpliese el contrato establecido), dejando un pasivo ambiental de cerca de 420 mil toneladas de residuos sólidos que había depositado durante su funcionamiento y que, no tardaron en podrirse, liberando gases dañinos a la atmósfera –como el contaminante metano— así como, en época de lluvias, los peligrosos lixiviados que no tardaron en contaminar los acuíferos de varias colonias del municipio de Temixco.
Por tal razón, el 4 de septiembre del 2013, el Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la SEMARNAT emitió una recomendación que exigía la cancelación definitiva el relleno sanitario de Loma de Mejía y obligaba a la empresa PASA a realizar la remediación del sitio; dicha recomendación fue simplemente archivada y olvidada por los funcionarios de aquél entonces. La cuestión de la basura se ha prestado a un negocio millonario que muchos políticos han querido aprovechar.
Ocho años después de esto, de manera sorpresiva la empresa Trideza reinició la operación del relleno sanitario, lo cual ha generado airadas protestas de los vecinos y la amenaza de volver a producirse una crisis por la basura en Cuernavaca.
Por lo anterior exigen que el tiradero de Loma de Mejía sea clausurado definitiva e inmediatamente, y se lleve a cabo un proceso de revisión de la manifestación de impacto ambiental presentado por la empresa y del dictamen de autorización por parte de la autoridad ambiental estatal. Posteriormente, se realicen los trabajos conducentes para la remediación del sitio.
Tal y como muestran innumerables experiencias en todo el mundo, no es imposible corregir el problema de los residuos sólidos, es necesario, hacer cumplir la legislación vigente del Estado, para que la ciudadanía realice la separación de origen de sus residuos, y se lleve a cabo una gestión integral de los mismos.
Además, la autoridad debe cumplir su obligación de realizar amplias campañas de educación y cultura ambiental para que la ciudadanía disminuya la generación de residuos, y realice la separación de origen, la cual se vea acompañada por un programa de recolección separada de los mismos que permita su compostaje y reciclaje.
México y Cuernavaca requieren de líderes que tengan una clara visión de las estrategias y acciones que deben tomarse para que los pueblos no se confundan e interpreten como crisis locales y políticas lo que será una crisis global y sistémica, capaz de producir un duradero colapso civilizatorio. La crisis por los residuos sólidos no es sino la punta de lanza de un problema sistémico.
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