Nan Hauser, una bióloga marina de 63 años residente en las Islas Cook (Pacífico Sur), buceaba cerca de la playa Muri Beach junto a una ballena cuando esta comenzó a empujarla.
Al principio no entendía lo que pasaba, pero entonces se dio cuenta de que tenían cerca un tiburón de cuatro metros y medio. Durante diez minutos, el cetáceo estuvo intentando protegerla bajo su aleta y evitar un posible ataque del tiburón.
Finalmente, Nan pudo regresar al barco con sus compañeros, no sin antes despedirse de la ballena, que subió una última vez a la superficie posiblemente para asegurarse de que la mujer se encontraba bien.
Los hechos ocurrieron el pasado mes de octubre y Nan ha explicado a la agencia Caters News Agency que al principio no había visto al tiburón y tuvo miedo de que los empujones de la ballena le rompiesen algún hueso.
A pesar de haber pasado 28 años de su vida protegiendo a esta especie, reconoce que le costó darse cuenta de que lo que hacía el animal era mantenerla a salvo, esta vez, a ella.
Con información de El País.
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