Minutos antes de las 09:00 horas, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, recibió la primera dosis de la vacuna contra Covid-19 de Pfizer, en la escuela Benito Juárez de la colonia Roma, en la Ciudad de México.
Se acercó a los organizadores de la brigada que portaban chaleco verde y, en lugar de mandarlo a la fila de 50 a 59 años donde voluntarios verificaban que la credencial oficial coincidiera con el domicilio, lo ingresaron de inmediato por el área de embarazadas y casos especiales.
En esta mañana nublada, intentó enseñar sus papeles de ser residente de la colonia Roma y de la alcaldía Cuauhtémoc, pero no fue necesario porque le indicaron que pasara de inmediato y, al parecer, esperó poco.
Antes de inmunizarse, López-Gatell bailó al ritmo de I Will Survive de la cantante Gloria Gaynor, junto con el voluntariado y demás personas que esperaban ser vacunadas. Se sumó pero, reconoció, es mal bailador y le resultaba imposible seguir el ritmo, el paso. Total que su falta de desestresa lo hicieron desistir.
En punto de las 09:20 horas ya estaba en el área de vigilancia asignada para intervenir en caso de cualquier reacción adversa. Se sentó junto a una mujer en sillas de ruedas con quien charló. Estaban cerca, con cubrebocas, sonreían.
Los integrantes de la brigada de la Secretaría del Bienestar que participan en la campaña Correcaminos comenzaron a formar vallas humanas para proteger a los asistentes en esa área. Se tomaron de las manos, del lado derecho de donde estaba sentado el subsecretario, y después intentaron hacer otra más del lado derecho.
Sin embargo, la organizadora deshizo la protección. Otros se tomaron la atribución de rodear a López-Gatell a pesar de que a los medios de comunicación se le dio acceso e indicó el lugar.
Una vez que transcurrió el tiempo de vigilancia de 20 minutos, el funcionario se levantó y empujó la silla de ruedas de la mujer con la que estaba charlando para entregarla a su familiar.
«Enfermera que me vacunó tiene las manos de seda», dice
– ¿Cómo se sintió? –
«Me tocó la vacuna de Pfizer, la asignada en varias alcaldías de la Ciudad de México en este momento. La enfermera que me vacunó tiene manos de seda, no sentí absolutamente nada, el producto no molesta. No duele. Estoy en perfectas condiciones afortunadamente».
En la sala de espera algunas mujeres lanzaban porras, pero cuando ya se disponía a salir de la escuela primaria una desinhibida mujer gritó a todo pulmón «ya le tomé foto al más guapo de México». Los brigadistas seguían rodeando a López-Gatell Ramírez a pesar de que ya no había asistentes cercanos.
En la entrevista, también informó que están por presentar una evaluación del impacto de la vacuna en la reducción de casos de contagios, hospitalizaciones, muertes.
Han transcurrido casi 17 semana y la tendencia de la infección es la baja, además ya se han aplicado más de 23 millones de dosis, lo que permite ver que «en algunas poblaciones, por ejemplo, en el personal de salud o incluso en los adultos mayores de 60 años ya vimos que se redujo la mortalidad, se redujo también la proporción de casos graves; vamos hacia abajo en las consecuencias negativas de este virus» pronunció.
Con información Milenio
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