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¿Cómo fue el ataque contra Ciro Gómez Leyva?

"Venía un coche delante de mí muy lento. En ese momento escuché dos disparos en seco. Volteo y veo a una persona disparándome desde una motocicleta", así narró Ciro Gómez Leyva el ataque que sufrió la noche del jueves 15 de diciembre en la Ciudad de México.

Todavía con las secuelas emocionales del atentado, el periodista narró la mañana de viernes 16 de diciembre durante su espacio de noticias en Grupo Fórmula la forma en que vivió el ataque del que fue víctima la noche previa.

Ciro agradeció los comentarios que se han vertido sobre el hecho y las muestras de solidaridad, sin embargo, aclaró que no responsabiliza a nadie porque no tiene elementos para hacerlo.

“Yo viví un atentado anoche, sufrí un atentado anoche. Esta es la relación de hechos, esto es lo que pasó. Salí ileso, me protegió el blindaje. No tengo un rasguño, no tengo una herida, no tengo nada, y es lo que tengo que decir”.

Ciro narró que en 2017 se publicó un reportaje por el que recibió una amenaza, la única que ha recibido en su trayectoria, y por eso Grupo Imagen le proporcionó una camioneta blindada.

Señaló que al salir ayer de su espacio de noticias en Grupo Imagen, condujo ese vehículo tipo Jeep blindado rumbo a su casa; al circular por la colonia Florida vio un coche que venía adelante de él muy lento.

“Me di cuenta que el coche que iba adelante de mi iba muy lento, entonces escuché dos disparos, quizá fueron más, disparo seco, volteó y veo una persona disparándome desde una motocicleta, una persona -creo recordar- con una chamarra blanco con rojo; algo traía en la cabeza, no sé si era un casco o era una capucha porque yo, evidentemente, me incliné a la derecha, siguieron disparando. No paré el coche, levanté la vista y vi cómo seguía la motocicleta y el tipo sacando el cuerpo de la motocicleta, disparaba contra el parabrisas del coche.

«Creo que nunca paré, pero supongo que habré disminuido la velocidad, ya no escuché disparos, levanté la vista y vi que el coche había acelerado, ya no estaba la motocicleta; arranqué, evidentemente con las manos temblando, bien a bien no sabía qué hacer y había llegado a la esquina de la calle de Olivo y en vez de seguir de frente los 200 metros que faltaban para mi casa. No sé porqué, intuición, qué sé yo.

«Ahí me di cuenta que el coche no jalaba bien, que traía un problema en las llantas. No sé porqué, pero la primera persona en la que pensé en llamar fue a ti, saqué mi teléfono no pude, me temblaba la mano, y no supe qué hacer, ‘me bajo del coche, sigo circulando’; recordé que 200 metros adelante vive un vecino queridísimo vecino y amigo mío, Manlio Fablio Beltrones. Por fortuna estaba Manlio en su casa y ahí estuve.

Ciro narró que luego de eso dio su declaración y le pusieron seguridad, y escoltas.

«Aquí estamos, alguien, creo, y eso me lo confirmaron como los policías, como los ministerios públicos -no era un robo, no era un intento secuestro- todo indica que alguien me quiso matar anoche».

Ciro Gómez Leyva

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