Medio Ambiente Nacional

Arde Sierra de Arteaga; el fuego convirtió en cenizas cabañas, corrales y animales

El fuego convirtió en cenizas cabañas, corrales y animales de la serranía del Pueblo Mágico que berrearon por el fuego que alcanzó sus patas, mientras las llamaradas envolvían las fachadas y tejados de madera.

Un espiral de humo, cenizas y hojas quemadas se alzaron sobre la punta de los pinos mientras el chasquido de árboles adultos y matorrales quemándose, orquestaban un incendio considerado “devastador” que consumió 2 mil hectáreas en menos de 8 horas.

Decenas de ejidatarios de San José de Boquillas, ubicado en el paraje conocido como “La Pinalosa”, fueron evacuados y refugiados en albergues, mientras que los propietarios de cabañas y trabajadores agrícolas, quedaron varados en los filtros de seguridad que impidieron su paso. 

“Salven a los marranos acaban de tener crías, o tráiganse a los lechones”, gritaron a los elementos de seguridad para que salvarán a sus animales.

Puercos, caballos, toros y gallinas fueron acarreados por el asfalto de la carretera para evitar que se quemaran. Los habitantes salieron sin ropa, cobijas, ni comida. No tuvieron tiempo de recoger nada o el fuego alcanzaba sus espaldas. 

Mientes que otros abrieron los corrales de sus chivas “echándoles la bendición” y esperando que a su regreso no estuvieran tatemados. 

Campesinos y capataces abordaron vehículos de seguridad y pipas de agua escondidos, otros caminaron entre las flamas y lluvia de ceniza que avanzaron hasta la orilla de la carretera, para evitar que su ganado y propiedades quedaran achicharradas. 

Al menos una cordillera de cabañas en la falda de la sierra vieron el fuego pasar a su alrededor, aún con brazas en las pencas y las estacas a su alrededor, que acabaron con sembradíos y árboles frutales al cierre de esta edición. 

De acuerdo a pobladores del Ejido San Rafael y San José de Boquillas el fuego llegó a la corona de la serranía donde intentaron sofocar el fuego usando su reserva, pero sin agua suficiente, los “pulmones verdes” se redujeron a escombro de ramas quemadas. 

El fuego avanzó violento y rápido, las ráfagas de viento anunciaron con bocanadas y olor a quemado el incendio a kilómetros del fuego vivo. Los esfuerzos de mantener los sembradíos, el forraje, heno, alfalfa o paja intactos fueron inútiles. 

“Empezamos a oler a quemado, subimos a la sierra y le echamos agua a unos árboles arriba, pa cuando acordamos ya había alcanzado las casas de abajo, chozas enteras y letrinas se quemaron, los burros quedaron ciegos y sin cola”, manifestaron los ejidatarios con la voz quebrantada por la pérdida de sus animales.

“Ya no sabía si estaba viva o muerta, si estaba en la sierra o en el infierno, agarró el fuego como nunca entre las casas, gracias al señor Padre que estamos vivos pero antes no quedamos achicharrados”, expresó entre lágrimas Doña Guadalupe Montalvo.

Acompañada de su esposo, Selerino Alcántara, rociaban tierra fresca sobre las cenizas y un cementerio de pollos y gallinas.  Al menos una cordillera de cabañas en la falda de la sierra vieron el fuego pasar a su alrededor.

Sin razón ni culpable de comenzar el incidente que arrasó con el suelo verde y destruyó a su paso el hogar de cientos de animales, el calor terminó con el antiguo paisaje blanco del espectáculo meteorológico que luego enverdeció la zona.  

Para combatir el incendio forestal, 96 brigadistas de diversas instituciones acudieron al “Cañón Rancho Nuevo”, pasando Los Lirios, donde helicópteros del Gobierno del Estado así como de la CONAFOR sobrevolaron en apoyo al combate.

Al combate del siniestro se sumaron autoridades, voluntarios y militares de Nuevo León, pues la zona siniestrada está en los límites con ese estado y sobre los campos amarrillos sobrevolaron dos helicópteros de Gobierno de Coahuila. 

“Este es un incendio muy extremo, con condiciones muy difíciles. En el lugar existían cabañas que fueron consumidas por el fuego y hay otras que están en riesgo, por lo que se trabaja en salvaguardar la infraestructura”, informó Eglantina Canales Gutiérrez, titular de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado (SMA).

En la jornada de hoy quedó instalado el puesto de comando para el combate al incendio, a cargo de Jorge Guerrero, Director de Vida Silvestre y Recursos Forestales de la SMA.

Autoridades de los tres órdenes de Gobierno, arribarán a primera hora junto a 120 brigadistas para concluir con el incendio, mientras que el tronco de árboles y pinos encendidos como colillas de cigarro duermen en la Sierra y chispas de fuego dejan a su paso un paisaje gris. 

Con información de Vanguardia

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