El País publicó que comprobó que 209 de las 456 páginas de su tesis Los derechos fundamentales en el sistema jurídico mexicano y su defensa se corresponden con trabajos publicados antes por otros 12 autores, entre los que hay un exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); un exministro español de Cultura y un expresidente del Tribunal Supremo de España; un expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), así como juristas mexicanos, italianos, españoles y alemanes. Dos de esos autores han confirmado el plagio.
Dos académicos mexicanos, que revisaron las pruebas a ciegas, sin saber que se correspondían con un trabajo de la ministra, también consideraron que se trata de un plagio, sostuvo El País.
El medio recordó que otra tesis anterior de Esquivel, la de licenciatura del año 1987 es analizada por la UNAM, que en un primer dictamen acreditó que se trataba de una “copia sustancial” del trabajo de titulación de otro estudiante presentado un año antes.
Tras ser consultada insistentemente por el medio, la ministra respondió después de la publicación de la investigación, este viernes y a través de su abogado, Alejandro Romano.
En una carta, el representante señaló que la “omisión” de citas a autores originales en un trabajo de titulación es una “deficiencia” o “descuido”, pero no plagio, más cuando se trata de autores reconocidos que son referidos comúnmente por estudiantes y profesores de Derecho.
“Si una institución universitaria validó un trabajo de investigación, y consideró que cumplía con los estándares para ser aceptado, y servir de documento base para examinar las capacidades profesionales de la persona investigadora, la posible existencia de omisiones en las citas de autores, o de errores en su redacción, solo tienen ese significado —el de deficiencias o descuidos—, pero jamás una forma de plagio, porque técnicamente esta figura jurídica implica la publicación de una obra completa a nombre de otro”, dice la carta.
El director de la tesis de doctorado de la ministra, José Antonio Núñez Ochoa, declinó hacer comentarios, sostuvo el medio.
El País mencionó que los autores, cuyo trabajo fue tomado por Esquivel sin citar sí lo consideran plagio.
“En el caso de mi capítulo, lo he reconocido inmediatamente, es una reproducción textual, literal, de páginas y páginas. Ella no pone comillas, por lo tanto, es un plagio de libro, lo que ha hecho es un corta y pega. Es evidente que lo que ha hecho es copiar directamente. Lo he visto enseguida. No es una cuestión sutil. Lo ha hecho de una manera muy burda”, afirma a EL PAÍS por teléfono José Manuel Rodríguez Uribes, ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España de 2020 a 2021 y hoy embajador ante la UNESCO, de quien Esquivel tomó, sin citar, su texto “Rousseau y los derechos humanos”, publicado en Historia de los derechos fundamentales (Dykinson, 1998), una monumental obra de siete tomos escrita en conjunto con otros autores que también fueron plagiados.
El jurista e investigador mexicano Miguel Carbonell ha confirmado que la ministra Esquivel también copió varias páginas de su libro Los derechos fundamentales en México (UNAM, 2004), para el que se preparó 15 años y a cuya escritura dedicó tres.
“Es plagio. Si entendemos por plagio el publicar con tu nombre un texto que tú no redactaste de manera original, es plagio. No hay otra manera de definirlo. Y ahí hay un aprovechamiento tanto del texto principal, que involucró un esfuerzo que yo hice al redactarlo, como de las fuentes que yo revisé para que nutrieran mi propio texto. Me parece un doble plagio, por el aprovechamiento de fuentes que no se revisaron de manera personal y que corresponden a un esfuerzo ajeno, un esfuerzo que me implicó tiempo, revisar acervos bibliográficos de otros países, dinero para sacar copias de los artículos, y que alguien llegue y se aproveche de esto, me parece que no hay otra manera de calificarlo”.
Tanto Rodríguez Uribes como Carbonell ignoraban que la tesis era de Esquivel al momento de revisar los apartados donde sus textos fueron transcritos, para que sus opiniones fuesen imparciales. Se les reveló que la ministra era la autora después de emitir sus valoraciones. Descontando el título, índice, agradecimientos y bibliografía, el plagio equivale al 46,5% de las páginas escritas en la tesis.
Un académico e investigador de la UNAM que ha dirigido 44 tesis de doctorado y maestría, y que prefiere de momento no ser citado, sostiene que para la fecha en que Esquivel presentó su tesis doctoral, en 2008, en la academia ya había una conciencia de la gravedad del plagio académico.
«Una tesis de doctorado no puede tener estas fallas: no puedes tener casi un 50% de la totalidad que pertenece a otra autoría. Yo pensaría que esto es un plagio. Son demasiados problemas de citación. Demasiados elementos que te permiten mirar la falta de técnica y la mala fe, de que te quieres apropiar de otro trabajo”.
Otro académico especializado en Derecho y que ha asesorado 30 tesis, que también pidió a El País omitir su nombre, afirma que tras la revisión de la tesis identificó “patrones” de plagio.
Estos dos académicos no quisieron revelar su identidad por temor a represalias tras enterarse que la tesis de doctorado que analizaron a ciegas había sido sustentada por la ministra. Uno de ellos, incluso, pidió que tampoco fuera identificada la universidad a la que está adscrito.
Esquivel era magistrada en el Tribunal Superior Agrario en el momento en que entregó su tesis de doctorado, en 2008. Entre diciembre de ese año y enero de 2009 obtuvo el voto aprobatorio de siete sinodales —todos ellos académicos de la Universidad Anáhuac— que, según se observa en los argumentos de su voto, reconocieron la originalidad del trabajo y sus aportes al campo del Derecho. Ni los sinodales ni el asesor de la tesis doctoral, José Antonio Núñez Ochoa, se percataron del plagio o no lo hicieron notar.
Títulos y citas totalmente iguales a las de sus autores
Esquivel extrajo capítulos de obras escritas por otros autores mexicanos, como Las garantías individuales (Porrúa, 1944) y El juicio de amparo (Porrúa, 1943), del abogado constitucionalista Ignacio Burgoa Orihuela (1918-2005), y de La Constitución de Querétaro, tesis de licenciatura presentada en la UNAM en 1968 por Jorge Carpizo MacGregor (1944-2012), un reconocido jurista y político que fue rector de la misma universidad, fiscal general de México, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y secretario de Gobernación.
Algunos capítulos y subcapítulos de la tesis de Esquivel tienen el mismo nombre que eligieron los autores originales. La copia incluyó las citas al pie que los autores refirieron en sus obras. En algunos casos esas citas fueron tomadas por la ministra y llevadas al apartado de Bibliografía de su tesis como si ella misma las hubiera consultado de primera mano, documentó El País.
La transcripción de las citas al pie es tan fiel que en una de ellas la ministra escribió: “El concepto de ‘gobernado’ lo tratamos en nuestra obra Las garantías individuales, capítulo segundo”, una anotación que hizo Burgoa Orihuela en El juicio de amparo.
La ministra reprodujo en su tesis literalmente 37 páginas de Las garantías Individuales del prestigioso constitucionalista Ignacio Burgoa. De este libro, cuya versión actualizada de 2001 es la que toma Esquivel, copia cuatro apartados —sin una sola cita al autor— para su capítulo “Las garantías individuales y los derechos fundamentales en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano”. Unas páginas más adelante, en ese mismo tramo de la tesis, Esquivel sí nombra a Burgoa, abre comillas y señala que ha utilizado la página 191 y 192 de ese mismo libro. En realidad, había trasladado íntegramente de la 155 a la 195.
El libro de Carbonell sí fue incluido por Esquivel en el apartado general de la Bibliografía de su tesis, aunque nunca al pie de las 14 páginas en las que la ministra transcribió el texto del abogado mexicano. Entrevistado por El País, Carbonell refiere que para escribir Los derechos fundamentales en México —que califica como su obra “cumbre”— él utilizó algunos libros y revistas que solo estaban disponibles en acervos de España, donde él redactó.
Esquivel recibió en junio de 2009 el título de posgrado, y en diciembre la Secretaría de Educación Pública (SEP) le expidió su cédula profesional de doctora.
Con información de El País
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