Fiestas y tradiciones

Poseen espíritus cuerpos de sus familiares durante Día de Muertos en Tetela del Volcán

En Tetela del Volcán, Morelos, las almas de los muertos habitan el cuerpo de sus familiares por unas horas para convivir con sus seres queridos que siguen en esta tierra: se trata de los Huehuenches.

En punto de las 12:00 horas del 1 de noviembre, los pobladores reciben a sus difuntos con impresionantes ofrendas elaboradas con la comida favorita de aquellos que, dicen, se les adelantaron.

“Sientes la presencia, te imaginas que van caminando a un lado tuyo a agradecerte por las atenciones que tú tienes, en este caso mis padres, mis tíos, mis abuelos”, expresó el doctor Manuel Porras, quien aprendió las tradiciones gracias a sus padres.

De acuerdo con las creencias de la gente, es en el panteón del Barrio de San Jerónimo donde se abre un puente bidimensional que conecta a un mundo que no vemos, es aquí donde prestan su cuerpo a las almas de sus seres queridos para después bailar al ritmo del Acapulco Tropical.

Se trata de La Huehuenchada, una celebración que los habitantes de Tetela del Volcán mantienen con vida desde hace más de 100 años.

“Efectivamente, se hace la representación saliendo del panteón para simular que las almas que salen del panteón se meten a nuestros cuerpos para poder disfrutar en estos tiempos y nosotros darles a través de nuestro cuerpo, se podría decir, darles vida y que ellos puedan disfrutar de cierta forma como si estuvieran vivos”,

dijo Eduardo Rodríguez, originario de Tetela del Volcán.

Es en ese panteón municipal donde comienza el baile que recorre las principales calles de la comunidad. Durante la caminata suena a todo volumen la música del conjunto Acapulco Tropical.

“Se hace un recorrido festejando o recordando a todos los difuntos ya muertos en años atrás y precisamente por eso es una tradición o una costumbre antigua que inició hace más de 100 años”,

dijo María Martínez, quien cada año participa en la festividad.

Cientos de personas representan a sus fallecidos caracterizándose como vestían al trabajar e inclusive muchos de ellos utilizan prendas antiguas de sus muertos; monjas, costureras, barrenderos, estilistas, lecheros, albañiles, doctores y un boxeador, entre otros, bailan sin parar durante poco más de diez kilómetros.

“Lo que hacemos es representar a un familiar ya fallecido, en nuestro caso ahorita estamos representando a la gente del campo que se dedica a fabricar el carbón por eso es que venimos de Carboneros”,

dijo Sebastián Rosada, quien este año representó a campesinos de la comunidad.

Un día después y tras convivir todo un día entre los vivos, en punto de las 12:00 horas del 2 de noviembre las almas de los muertos regresan a su mundo a través del panteón donde al ritmo de las campanas y la música del Acapulco Tropical, tendrán que esperar para visitar nuevamente a quienes los esperan en tierra.

“Lo que hacen aquí es cuidar y dirigir las almas que vienen desde el más allá en su instancia terrenal y posteriormente la muerte y el diablo se encargan de dirigirlos de regresarlos nuevamente representando a un diablo vestido de charro”,

cuenta Eduardo Rodríguez, originario de Tetela del Volcán.

Afuera del panteón de San Jerónimo nuevamente suena la música de Acapulco Tropical y así, una a una, las almas abandonan este mundo para dentro de un año estar listos en la próxima Huehuenchada de Tetela del Volcán.


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