Por Verónica Jiménez
Un centenar de policías de Tizayuca, Hidalgo, se declararon en paro laboral para rechazar el recorte en el pago de aguinaldos y aprovecharon para marchar y exigir la destitución de sus altos mandos por maltratos y abusos.
Durante sus protestas, denunciaron que padecen la falta de equipo como patrullas y armamento para sus tareas de combate al crimen.
“Policía callado, jamás será escuchado”, se escuchó una y otra vez mientras los policías locales caminaban sobre la antigua carretera México-Pachuca rumbo a la sede de la Presidencia Municipal.
Al llegar a la sede alterna de la alcaldía, los inconformes exigen diálogo con la alcaldesa Susana Aracely Ángeles Quezada para que resuelva sus demandas puesto que ellos tienen que enfrentar a la delincuencia y exponer su vida, mientras que las autoridades municipales pretenden recortarles sus prestaciones de ley.
Son al menos cien hombres y mujeres policías los que pararon labores dejando a Tizayuca sin seguridad.
La situación se complica en ese municipio que colinda con el Estado de México, debido a los delitos que se cometen en esa zona donde las líneas de transporte de pasajeros han sido extorsionadas por bandas de delincuentes que además de asaltar a los pasajeros han matados a los choferes.
“Fuera represalias”, gritaron frente a la sede de la alcaldía alterna y exigieron hablar única y exclusivamente con la alcaldesa Susana Ángeles y no con ningún funcionario o funcionaria pues quieren que hoy haya una solución real a sus demandas pues de lo contrario no regresaran a trabajar lo que complicará la ceremonia del “Grito de Independencia”.


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