Derechos Humanos Internacional

La Jill Biden que pocos conocen: gran impulsora de los derechos de las personas con discapacidad

Jill Biden se acercó a la tercera mesa de mujeres con las que conversaría esa mañana del lunes. En la mesa estábamos mujeres que trabajamos por temas de inclusión, diversidad y también jóvenes emprendedoras.

Por Yo También

Todas fuimos invitadas porque hemos sido beneficiarias de algún programa educativo o de emprendimiento del gobierno de Estados Unidos en los pasados años. Esa mañana, al llegar, arrancó diciendo que quería conocer de primera mano nuestras historias.

Con un vestido beige con muchos colores, el cabello rubio peinado en suaves ondas y con una cadena de oro muy discreta con la palabra “Mamá” en su cuello, preguntó que quién quería empezar a contar y me ofrecí yo. 

-Ah, la alumna de los dieces, ¿verdad?

Yo me reí y le conté que mi vida había cambiado de manera radical hace 16 años, cuando fui madre de Alan, quien tiene síndrome de Down. Que desde entonces, de manera creciente y ahora todo el tiempo, me dedico a promover la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad. Recordé que mi experiencia al conocer a organizaciones icónicas del movimiento por los derechos de las personas con discapacidad en Estados Unidos, en 2017, había sido muy importante.

Jill Biden en reunión con diferentes mujeres.

Le dije que me daba gusto conocerla porque ella no era ajena a la discapacidad. Como maestra que ha sido toda la vida, dio clases de inglés a jóvenes con discapacidad psicosocial. Le reconocí su apoyo a la educación de personas con discapacidades antes y también ahora, como primera dama. 

Ella abrió los ojos y asintió. 

“Platicaba en la otra mesa cómo pasa que algo considerado ‘malo’ se convierte en algo bueno al impulsarte a trabajar por temas. A mí también me pasó cuando, sobre todo tras la muerte de mi hijo, Beau, por cáncer, ahora me he dedicado a empoderar más a familias con ese tema. Las mujeres, y sobre todo las madres, solemos hacer eso”, dijo.

Además de ser la primera dama de Estados Unidos mejor preparada (tiene un doctorado en Educación), es también la primera en seguir trabajando fuera de la Casa Blanca, pocas personas conocen la liga directa que Jill Biden tiene con la discapacidad y, en particular, la psicosocial.

Jill Tracy Jacobs, su nombre de soltera, dio clases de inglés durante cinco años a adolescentes internados en el hospital psiquiátrico Rockford Center, en Delaware. El centro, ubicado en la pequeña localidad de Newark es un complejo privado fundado en 1974 que tiene 138 camas en las que se da tratamiento a personas de todas la edades con problemas de comportamiento y abuso de sustancias.

Desde entonces destacó con algo que ha promovido durante el tiempo que ha sido la esposa del vicepresidente durante los ocho años de la administración Obama y también esposa del presidente: el empoderamiento de las mujeres y el equilibrio entre la vida laboral y la personal. Ella jamás ha renunciado a su profesión de maestra. De hecho, aun como habitante de la Casa Blanca, da clases de escritura en el Northern Virginia Community College.

Reunión en México de Jill Biden con varias personas frente a la cámara.

Durante su periodo como maestra en Rockford, que inició en 1980 y duró cinco años, ella además ya era madre de Beau y Hunter (los hijos que Biden tuvo con su primera esposa, quien murió en un accidente de tránsito con su pequeña hija), mientras estudiaba la primera de dos maestrías. Siguió siendo maestra tras 1981, cuando dio a luz a Ashley, la hija que tuvo con Biden, quien entonces era senador de Delaware.

El 28 de septiembre pasado, cuando se conmemoró el aniversario número 32 de la entrada en vigor de la Americans with Disabilities Act, ella abrió el evento en la Casa Blanca. Llamó a la lucha por los derechos de las personas con discapacidad en Estados Unidos una de arrojo y resiliencia. 

Entonces citó un poema de la escritora y activista con discapacidad Susan Mazrui, quien estaba en la audiencia:

“No somos el problema. Somos resolvedores de problemas

…Hemos cambiado el mundo.

Mañana, combatiremos la inequidad que resta

Hoy, celebraremos.

Discapacidad.

El Poder y el Orgullo”.

Ojalá en México pronto podamos transitar a un discurso no sólo de exigencia de derechos, sino de orgullo y empoderamiento.

Por Katia D’Artigues

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